¿ES EL ESTRÉS ACADÉMICO TU PEOR ENEMIGO DURANTE EL PERÍODO DE EXÁMENES?
- Shamaly A. Niño

- 19 nov 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 feb 2025
¿Te ha pasado que estudias tanto para un examen que empiezas a soñar con fórmulas y fechas? O, peor aún, ¿que te sabes todo de memoria y, al abrir el examen, tu mente hace “plop” y se queda en blanco? Bienvenido al mundo del estrés académico, donde las ojeras y los cafés dobles son tus mejores amigos en época de exámenes.
No te preocupes, no eres el único. Aquí vamos a contarte por qué ocurre esto y, más importante aún, cómo puedes contrarrestar esos nervios que parecen estar empeñados en hacerte olvidar hasta tu nombre.

¿Qué es el estrés académico y cómo nos afecta?
El estrés académico es una respuesta natural de nuestro cuerpo cuando sentimos que las demandas escolares son demasiado intensas o difíciles de manejar, especialmente en momentos clave como los exámenes. Este tipo de estrés, también conocido como ansiedad severa ante los exámenes, se manifiesta con síntomas físicos, (como sudoración o palpitaciones), emocionales (como nerviosismo o preocupación excesiva) y mentales (como dificultad para concentrarse o recordar).
Según Furlan y otros investigadores (2009), este estrés puede interferir con el aprendizaje, llevando a los estudiantes a usar estrategias de estudio menos efectivas y enfocadas en la repetición, limitando así su comprensión profunda. En niveles moderados, este estrés puede ser útil, ya que nos motiva a estudiar y prepararnos mejor. Sin embargo, cuando se convierte en algo abrumador, puede bloquear nuestra capacidad de recordar y procesar la información, afectando el rendimiento e incluso nuestra salud mental y física (Del Toro y otros, 2014). En resumen, el estrés académico es un factor que influye profundamente en la vida de muchos estudiantes y entender cómo funciona es clave para aprender a manejarlo.
Qué dice la ciencia sobre el estrés en los exámenes
El trabajo realizado por Furlan y su equipo, publicado en la revista Pensamiento Psicológico en 2009, exploró cómo la ansiedad ante los exámenes influye en la manera en que los estudiantes estudian y enfrentan el estrés. En este estudio participaron 816 estudiantes universitarios, quienes respondieron cuestionarios sobre sus niveles de ansiedad y las estrategias de estudio que empleaban. Los investigadores encontraron que aquellos con niveles altos de ansiedad suelen depender de métodos de estudio más superficiales, como repetir la información, lo que limita su comprensión profunda. Además, estos estudiantes tienden a enfrentar el estrés de forma negativa, con pensamientos de autoculpa y rumiación, mientras que quienes experimentan menos ansiedad adoptan una postura más positiva y buscan soluciones para manejar la situación.

Por otro lado, un segundo trabajo, publicado en 2014 en la revista MEDISAN por Del Toro Añel y sus colegas, se enfocó en entender cómo el cuerpo responde al estrés académico a nivel físico. A través de una revisión de investigaciones anteriores, los autores analizaron cómo el estrés activa el sistema nervioso y endocrino, provocando la liberación de hormonas como el cortisol, que afecta la memoria y la concentración. Descubrieron que un nivel moderado de ansiedad puede beneficiar al estudiante ya que lo mantiene alerta, pero cuando los niveles de estrés se disparan, el rendimiento académico se ve gravemente afectado. Este hallazgo sugiere que, aunque un poco de ansiedad puede ser útil, el exceso de estrés se convierte en un obstáculo para la memoria y el enfoque necesarios durante los exámenes.
Ambos estudios resaltan la importancia de aprender a manejar el estrés académico, ya que, si bien una dosis moderada puede ser útil, el exceso puede bloquear nuestra capacidad de recordar y procesar la información en los momentos cruciales.
Con estrategias efectivas, los estudiantes pueden convertir esos momentos de estrés en un impulso positivo, logrando estudiar de manera más organizada y efectiva. En la vida cotidiana, esto se traduce en menos horas de estudio mal aprovechadas, mejor comprensión de los temas y, en general, un enfoque más relajado y confiado para enfrentar los exámenes.

Recomendaciones para enfrentar el estrés
A partir de estos estudios, podemos extraer algunas recomendaciones que pueden ayudarte a enfrentar el estrés de manera más efectiva y mejorar tu rendimiento académico:
Organiza tus sesiones de estudio: Evita depender solo de la repetición para memorizar. En lugar de eso, intenta organizar la información en esquemas, mapas mentales o resúmenes. Estas estrategias, además de reducir la ansiedad, te ayudan a comprender mejor los conceptos en lugar de solo recordarlos superficialmente.
Practica técnicas de relajación: Antes de estudiar o al sentir que la ansiedad te está sobrepasando, dedica unos minutos a ejercicios de respiración profunda o meditación. Estas prácticas ayudan a reducir los niveles de cortisol y te permitirán enfocarte mejor.
Establece un plan de estudio gradual: Dividir el contenido en secciones manejables y estudiar de manera constante evita el estrés de última hora. La ansiedad aumenta cuando intentamos estudiar todo en un solo día, así que un buen plan de estudio te dará más confianza y evitará que te sientas abrumado.
Reestructura tus pensamientos: Si notas que tienes pensamientos negativos o te estás autocriticando, intenta cambiarlos por mensajes más positivos y realistas. Por ejemplo, en lugar de pensar "no voy a poder con todo", di "me he preparado y voy a hacer lo mejor que pueda". Este cambio en la forma de pensar puede reducir la ansiedad y mejorar tu desempeño.
Busca apoyo si lo necesitas: Si la ansiedad sigue siendo intensa y te resulta difícil manejarla solo, considera hablar con un orientador escolar, un profesor de confianza o incluso tus padres. Muchas veces, expresar tus preocupaciones ayuda a ponerlas en perspectiva y a encontrar soluciones.
Estas recomendaciones, basadas en los estudios revisados, no solo te ayudarán a mejorar tu rendimiento académico, sino que también contribuirán a reducir el impacto negativo de la ansiedad en tu vida diaria. Recuerda que un poco de estrés es normal y puede motivarte, pero aprender a controlarlo es clave para que no se convierta en un obstáculo.
Referencias
Furlan, L., Sánchez , J., Heredia, D., Piemontesi, S., & Illbele, A. (2009). Estrategias de aprendizaje y ansiedad ante los exámenes en estudiantes universitarios. Pensamiento Psicológico, 5(12), 117-124. https://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/pensamientopsicologico/article/view/137
Del Toro, A., González, M., Arce, D., Reinoso, S., & Reina, L. (2014). Mecanismos fisiológicos implicados en la ansiedad previa a exámenes. MEDISAN, 18(10), 1419-1427. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=368445168012


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