MASCOTAS A LAS AULAS
- Juan Carlos Castellanos

- 6 abr 2022
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 26 ago 2024
Según el estudio de Skoglund y otros (2015), el origen de los perros ocurrió hace más de cuarenta mil años como resultado de las trasformaciones fisiológicas de los lobos y su domesticación por parte de los seres humanos. Inicialmente la relación entre humanos y perros se basó en compartir actividades de cacería, pero con el tiempo los caninos llegaron a ocupar un lugar fundamental como guardianes y miembros de las familias. Sin embargo, no fue hasta 1960 cuando los científicos comenzaron a explorar el potencial canino para la salud, el bienestar y desarrollo humano (Levinson, 1965).
Formas de intervención canina
De acuerdo con el Centro de Terapias Asistidas con Caninos -CTAC- con sede en Barcelona, independientemente del poder que nuestras mascotas tienen para hacernos sentir bien en todo momento, existen diferentes formas de intervención canina especializada, para incidir en el desarrollo emocional, social y cognitivo de las personas.
Perros de asistencia educativa
De manera reciente, en diferentes partes del mundo se han desarrollado programas educativos de mediación canina para ayudar al estudiantado en su aprendizaje (Brelsford et al. 2017). Desde 2015 diversas fundaciones educativas lideradas por PURINA emprendieron un programa escolar denominado "Aprender Juntos es Mejor", en el que los caninos ingresan a las aulas de primaria y secundaria para estimular la atención y concentración del estudiantado, además de otros aspectos relacionadas con el desarrollo de habilidades sociales.
Perros de servicio
Ayudan a personas que presentan algún tipo de discapacidad física o intelectual y que se ven imposibilitadas de realizar con normalidad ciertas actividades en su vida cotidiana. Digamos que los perros de servicio son aquellos que se especializan en determinadas tareas, por ejemplo: los “perros guía” que ayudan a personas con problemas de visión o discapacidad visual; los “perros señal” que acompañan a personas con pérdida o discapacidad auditiva y que están entrenados para identificar diferentes sonidos y advertirles a sus dueños de cualquier riesgo; “perros alerta” que pueden detectar con antelación la presencia de convulsiones, desequilibrios en los niveles de azúcar o de presión arterial; “perros memoria” que ayudan a personas con enfermedad de Alzheimer a trabajar la memoria y recordar el momento de suministros de medicamentos o alimentación, entre otros.
Perros de terapia
Ayudan al tratamiento o rehabilitación de personas que padecen enfermedades de orden psicológico. Diferentes estudios médicos han demostrado que este tipo de terapias incrementa los niveles oxitocina (relacionada con el placer) y endorfina (relacionada con la felicidad) en los pacientes, además de reducir el cortisol en la sangre que es la sustancia desencadenante del estrés (Julius et al., 2012; Fine, 2015; Friedman y Krause, 2018). Por lo tanto, la intervención canina suele ser un recurso importante en el tratamiento de personas que padecen de ansiedad o algún tipo de depresión severa.
El valor pedagógico de los perros

Cada vez existe mayor evidencia del valor pedagógico de los perros en los entornos escolares. Dos prestigiosos investigadores de la universidad de Viena (Meixner y Kotrschal, 2022) demostraron que la asistencia canina en el aula reduce el estrés fisiológico del estudiantado al momento de realizar exámenes, además de incrementar la motivación para el cumplimiento de tareas escolares. Como resultado de la motivación, los estudiantes suelen mostrarse más participativos con el acompañamiento canino dentro del aula.
Otros investigadores del Reino Unido (Lewis y Nicholas, 2018) realizaron un estudio en el que participaron 54 estudiantes de una primaria del sur de Gales. Con el apoyo de los profesores se eligieron niñas y niños de entre 5 a 10 años que presentaban dificultades y poca motivación por la lectura. Las y los estudiantes se organizaron en dos grupos de trabajo (grupo experimental y grupo control) para llevar a cabo sesiones semanales de lectura, durante tres meses.
En el grupo experimental, los estudiantes interactuaron con perros adiestrados que los recibían al ingresar a las aulas y acompañaban durante el desarrollo de las sesiones; en cada sesión los estudiantes tenían la oportunidad de leer durante 15 minutos un fragmento de literatura infantil a uno de los perros. En el grupo control, las y los estudiantes solo realizaron ejercicios de lectura en presencia de su profesor y con ayuda de sus pares. Las y los estudiantes que recibieron ayuda canina, en contraste con el grupo control, progresaron significativamente en las pruebas de vocabulario al finalizar el seminario, además de que su percepción sobre sí mismos como buenos aprendices mejoró.
El profesorado también constató progresos importantes en la lectura de las niñas y los niños y, sobre todo, una notable mejora en la expresión oral. Por su parte, el estudiantado manifestó estar contento con las actividades y consideraron que los perros son buenos maestros porque saben escuchar, además de que les transmiten mucha confianza y tranquilidad al momento de realizar las lecturas ante el grupo.
Los investigadores también entrevistaron a las madres de familia, quienes manifestaron que después de la intervención sus hijas e hijos se mostraban más dispuestos a la lectura en casa, incluso algunos comenzaron a leer a sus mascotas en sus ratos libres y otros solicitaron a sus padres que adoptaran un perro para poderles leer.
En general, al finalizar la investigación los científicos concluyeron que el estudiantado que recibió ayuda canina no solo mejoró sus habilidades de lectura en voz alta, sino que además comenzó a disfrutarla como actividades de formación en la escuela y de recreación en el hogar. En cambio, el estudiantado que no recibió asistencia canina seguía mostrando dificultades y poco interés por la lectura.
Si te interesa conocer más sobre la educación asistida por perros, puedes consultar el programa de PURINA “Aprender Juntos es Mejor” en el siguiente enlace https://www.purina.es/local/juntos-mejor/mascotas-en-las-escuelas.
Incluso, si deseas formarte como especialista en intervenciones asistidas con perros, consulta en el siguiente enlace la oferta educativa que ofrece el centro de estudios CTAC https://www.ctac.cat/cectac-formacion
Referencias
Brelsford, V., Meints, K., Gee, N., & Pfeffer, K. (2017). Animal-assisted interventions in the classroom—A systematic review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 14(7), 669. https://doi.org/10.3390/ijerph14070669.
Fine, A. (2015). Handbook on Animal-Assisted Therapy: Foundations and Guidelines for Animal-Assisted Interventions (4th. ed.). Elsevier Academic Press.
Friedman, E., & Krause, C. (2018). Companion animals and human health: benefits, challenges, and the road ahead for human-animal interaction. Revue scientifique et technique (International Office of Epizootics), 37(1), 71-82. https://doi.org/10.20506/rst.37.1.2741
Julius, H., Beetz, A., Kotrschal, K., Turner, D., & Uvnäs-Moberg, K. (2012). Attachment to Pets: An Integrative View of Human-Animal Relationships with Implications for Therapeutic Practice. Hogrefe Publishing.
Levinson, B. M. (1965). Pet psychotherapy: use of household pets in the treatment of behavior disorder in childhood. Psychological Reports, 17(3), 695-698. https://doi.org/10.2466/pr0.1965.17.3.695
Lewis, H., & Nicholas, O. (2018). Animal-assisted interventions in educational settings: Exploring the impact of the ‘Burns By Your Side’ reading with dogs scheme. En The future of educational research in Wales. https://cronfa.swan.ac.uk/Record/cronfa50206
Meixner, J., & amp; Kotrschal, K. (2022). Animal-Assisted Interventions With Dogs in Special Education-A Systematic Review. Frontiers in Psychology, 13, 876290. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2022.876290
Skoglund, P., Ersmark, E., Palkopoulou, E., & Dalén, L. (2015). Ancient wolf genome reveals an early divergence of domestic dog ancestors and admixture into high-latitude breeds. Current biology, 25(11), 1515-1519. https://doi.org/10.1016/j.cub.2015.04.019


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